Por Pablo Mieres

Cuando terminó la actuación de la Comisión Investigadora sobre la gestión de ANCAP a fines de diciembre de 2015 pensamos que ya habíamos visto todo sobre la catarata de desastres que habíamos detectado. En efecto, tan grave era la situación que apenas una semana después de terminar las actuaciones de esa comisión parlamentaria, el Poder Ejecutivo mandó de urgencia un proyecto de ley para capitalizar a ANCAP por más de seiscientos millones de dólares puesto que se trataba de una empresa en situación de quiebra. Es más, si hubiera sido una empresa privada no habría podido mantener su actividad por su situación de insolvencia patrimonial.

Lo dijimos y lo reiteramos. Se trata de un record mundial; la empresa más grande del país, que funciona en régimen de monopolio en la mayor parte de sus negocios, durante la década de mayor crecimiento económico en la historia del país y con un precio del crudo particularmente bajo así como el valor del dólar, SE FUNDIO. Increíble pero cierto, hay que hacer muy pero muy mal las cosas para fundir una empresa como ANCAP en esas circunstancias. Y sus principales responsables son, sin dudas, el hoy Vicepresidente de la República y ex Presidente de ANCAP, Raúl Sendic, y el ex Presidente de la República, José Mujica, que permitió tal cúmulo de desastres alentándolo a gastar sin límite.

Pero las sorpresas siguen apareciendo, una tras otra.

En el último mes descubrimos que ALUR, una de las empresas propiedad de ANCAP, que nunca fue viable, y sólo se mantuvo por el subsidio directo que ANCAP le proporcionó mediante capitalizaciones, avales, préstamos y todo lo que se les pueda ocurrir, muestra nuevas situaciones que ilustran la mala gestión y pésima administración.

Primero se descubrió que ALUR pagaba complementos salariales a los trabajadores cañeros en forma directa y sin realizar los correspondientes aportes sociales al BPS. Un cálculo simple tomando como referencia el número de trabajadores a los que se les pagaba dicho complemento durante diez años, indica que la evasión habría alcanzado a más de dos millones de dólares. Con las correspondientes multas y recargos se llegaría a cerca de tres millones de dólares. Sin palabras.

No hay que olvidar que ALUR funcionó durante los años del despilfarro, como una especie de Papá Noel en Bella Unión, realizando donaciones y colaboraciones a todas las organizaciones sociales, gremiales y culturales de la zona. Entre ellas este complemento salarial que los productores de caña de azúcar no podían pagar a los cañeros.

Por otro lado, en respuesta a un pedido de informes que presentamos para conocer el destino de una inversión en las afueras de la ciudad de Artigas para instalar una planta de procesamiento de boniatos para producir alcohol con destino a las plantas de ALUR, quedó en evidencia que hoy la planta está cerrada y en situación de visible abandono (fuimos hasta allí a fines del año pasado y corroboramos lo que se nos decía).

La inversión fue un rotundo fracaso. Casi un millón de dólares invertidos en esta iniciativa que aparentemente no fue objeto de estudios previos de viabilidad. Se trata, entonces de otro desastre a cargo de fondos públicos.

Las actuales autoridades dicen que la van a vender; sin embargo es dudoso que encuentren un comprador para tal emprendimiento que resulta inviable debido a sus costos insostenibles.

También se informó en estos días que ALUR tiene guardado en sus depósitos de Capurro un equipo de riego que costó otros seiscientos mil dólares que ni siquiera ha sido sacado del depósito y continúa embalado. No se sabe aún cuál será el destino de ese equipo.

Y como si fuera la “frutilla de la torta” ahora se informa que el avión que compró ALUR en el momento de su mayor “delirio de grandeza” fue utilizado, al menos una vez, para trasladar a los directivos de Aire Fresco S.A., es decir empresarios privados vinculados al MPP que han gozado del favoritismo del ex Presidente, José Mujica, para actuar como intermediarios en los negocios con Venezuela.

Pero, además, también habría sido utilizado para “pasar a buscar” a un amigo del entonces Presidente de ANCAP, el Viceministro de Economía argentino, Axel Kicillof, al que le habría mandado el avión para traerlo a Montevideo y llevarlo de regreso a Buenos Aires. Hasta dónde había llegado el “hedonismo del poder” y su uso al servicio de intereses personales. Todo muy fuerte y, al parecer, interminable.

Ante tanto escándalo parece haber comenzado el viejo juego del “gran bonete” entre los integrantes del gobierno. Quizás por eso el ex presidente de ALUR y actual senador, Leonardo De León, ha buscado incluir en las responsabilidades de estas catástrofes, al actual Intendente, Daniel Martínez, señalando que lo que ellos hicieron no fue otra cosa que ejecutar el plan propuesto por el  propio Martínez cuando ejercía la Presidencia de ANCAP.

Y, por su parte, el Ministro de Economía, Danilo Astori, ha señalado con énfasis que  la responsabilidad del enorme déficit fiscal que dejó el gobierno anterior, es del ex presidente José Mujica y el actual vicepresidente, Raúl Sendic.

Lo cierto es que la magnitud del zafarrancho es gigantesca y seguramente será en vano el esfuerzo por trasladarse recíprocamente las culpas y responsabilidades de tanto desastre.