Por Javier Lasida

En estos días la Directora General de Secundaria, la Prof. Celsa Puente,  expresó que se mantendrá la rotación anual de los docentes, a pesar de haber priorizado su modificación desde el principio de esta administración.  Frente al riesgo de un paro docente por este tema, anunció que renunciaba al objetivo. El hecho es grave por varias razones.

La razón más importante es que la rotación anual de los docentes afecta decisivamente la eficacia educativa. Primero porque estar varios años en un mismo centro facilita el desarrollo de los vínculos con los estudiantes, especialmente en la modalidad uruguaya, en que los profesores corren de un liceo a otro y tienen tales cantidades de estudiantes que no hay posibilidad que los conozcan personalmente. Las investigaciones muestran que el buen vínculo educativo, especialmente con los adolescentes de sectores bajos ingresos, es condición necesaria –no suficiente- para el aprendizaje. Y la rotación docente anual es uno de los factores que limitan y dañan la adecuada construcción de esos vínculos entre docentes y estudiantes en secundaria.

En segundo término, la rotación también imposibilita la conformación de equipos docentes.  Cuando en un liceo la mayoría de los profesores son nuevos a principio de año, es imposible la acumulación, el aprendizaje organizacional.  Incluso se dificulta la mínima memoria institucional de lo realizado, que se esfuma con el recambio de un porcentaje alto de los docentes y los directores, como ocurre frecuentemente. La conformación de equipos docentes cohesionados,  es otro factor que se ha observado  fuertemente asociado al aprendizaje. La buena práctica docente es un trabajo conjunto, en contraste con el desempeño solitario que predomina en nuestro país. Y  no se pueden armar equipos si cada año cambia la mayoría de sus integrantes.

 En tercer término la rotación hace inviable que los liceos planifiquen su trabajo. Los planes de trabajo educativos requieren de más de un año lectivo, para poder cumplir con el ciclo de diseño, ejecución y evaluación.  En general no se logran apretar esas etapas en un solo año, sino que se requiere por lo menos de un desarrollo de unos 18 meses.  

La cuarta razón que hace inconveniente la rotación anual es la importancia de la identidad y el sentido de pertenencia a los centros, los que también hay evidencia que contribuyen al aprendizaje de sus estudiantes. Ellas parecen imposibles de construir sin contar con un grupo de docentes estables. 

Finalmente, debe agregarse que la rotación se retroalimenta con otros graves problemas de funcionamiento de nuestra educación, como son las tardías designaciones de docentes, que generan grupos que quedan sin profesor de una determinada asignatura durante períodos largos, de meses, a veces de todo un año.  Cuanto más frecuente es la rotación, mayores son estas dificultades.

El fracaso en la superación de la rotación evidenció, una vez más, con elocuencia, los bloqueos y el agotamiento del modelo de gobierno de la educación uruguaya. Veámoslo.  La Directora General de Secundaria informó de una resolución, que aparentemente no fue tomada por el Consejo que preside, que es quien tiene en realidad la capacidad de decisión. Y  a la vez, desde el órgano del que ella depende jerárquicamente, el CODICEN de la ANEP, se expresaron desacuerdos con sus afirmaciones. ¿Quién decide? Muchos, tantos que al final nadie es responsable. La rotación aparece asociada a un problema de estructura de gobierno de la educación, que si bien es viejo fue  ratificado por la Ley General de Educación del 2008.

La situación también es un fracaso de quienes tienen la responsabilidad del  gobierno educativo. Este fue un objetivo comprometido, por cuya autoría la Directora General de Secundaria llegó a polemizar con el Partido Nacional…, para dos años después renunciar a concretarlo.  La sugerencia que se ha hecho, de que este es un tema laboral y no educativo, es un argumento engañoso.    Es un tema de primera importancia educativa, que incluye aspectos laborales que se han negociado muy mal con los sindicatos. Desde el 2012 las autoridades de la educación cuentan con respaldo de todos los partidos políticos para realizar cambios en la gestión de los centros educativos, cambios que son imprescindibles para que los centros primero retengan y luego logren que los estudiantes aprendan.  A riesgo de ser pesado, hay que remarcar que estos son desafíos que sólo pueden encarar con éxito los centros trabajando en equipo, no cada docente por su lado.

Por todo lo anterior la posición sindical y la cuestión laboral en este asunto son datos, importantes, pero datos.  Lo relevante para la educación es el fracaso de quienes gobiernan y más de fondo, de la estructura que le hemos dado al gobierno de la educación.