No, no es relevante ni en términos de la calidad, ni de la equidad de la educación. Se han

acumulado muchísimos estudios y datos sobre los factores institucionales asociados a los

aprendizajes y a la justicia que logran o que no logran las escuelas. Hay gran coincidencia en la

evidencia que, por ejemplo, la autonomía junto con la rendición de cuentas o los liderazgos

educativos efectivos, favorecen a quienes estudian en centros educativos que tienen esas

características. Sin embargo no hay estudios que confirmen los estereotipos que adjudican a

los centros públicos mayor equidad y a los privados mayor calidad. La propiedad de los centros

no se asocia con los logros de los centros.

La Internacional de la Educación, que se presenta como la mayor federación de sindicatos de la

educación del mundo, viene promoviendo una activa campaña internacional contra

privatización de la educación. Antes de la campaña esa ya era una fuerte definición de los

sindicatos docentes uruguayos, que llevó a que en el Primer Congreso Nacional de la

Educación se propusiera eliminar la educación privada uruguaya, o sea estatizar toda la

educación. Es probablemente una posición sustentada en convicciones ideológicas: lo estatal

es mejor que lo privado, por definición. Tal vez también obedezca a que prefieran al estado

como empleador y no a los privados, porque la propuesta también cuenta con el apoyo firme

del sindicato de la educación privada. Resulta más curioso que la campaña haya dado lugar a

un estudio de investigadores del Instituto de Educación de la Facultad de Humanidades y

Ciencias de la Educación (Universidad de la República) que ha sido publicado por la propia

Internacional de la Educación. El estudio parte del mismo supuesto que la organización

mundial de sindicatos docentes: la educación privada es inconveniente y lo deseable es la

educación pública. No lo demuestra, sino que observa cómo interactúan en este sentido las

políticas y los actores nacionales. Debe decirse que en Uruguay la meta de la estatización

educativa está muy cercana, porque el 80% de la educación es realizada por centros del

estado. Pero a la Internacional de la Educación, a los sindicatos de la educación de Uruguay y a

estos investigadores les preocupa que no se dé ni un paso atrás.

Importa responder que ésta posición sindical es equivocada. Plantea una falsa oposición, que

no ayuda a enfrentar los fuertes desafíos que tiene planteada la educación en nuestro país. Lo

relevante es en cuáles centros los educandos aprenden, qué centros generan equidad. Cuándo

esa es la pregunta se observa que hay buenos centros públicos y privados, que hay centros que

promueven la equidad también públicos y privados. Las diferencias, importantes, que existen

con los malos centros, donde no se aprende y que reproducen e incrementan la desigualdad

no está en el título de propiedad, está en otros factores, que se han estudiado y mucho, en

nuestro país y en la investigación comparada.

Un problema no menor es que esta creencia en la virtud de la educación pública contra la

privada tiene rango legal. La Ley General de Educación aprobada en el 2008 se preocupa por

trazar una fuerte línea divisoria entre una y otra, hasta el punto de crear algo que denomina

Sistema de Educación Pública, que salvo el tributo a esta creencia, no queda claro que

propósito y razón de ser tiene.

Debe reconocerse que esta contraposición existe, no sólo en los sindicatos, sino en buena

parte de la opinión pública uruguaya, cruzando incluso a los diversos partidos políticos. Se

enaltece la educación pública, aún enviando los propios hijos a la privada. A la vez en el

mundo avanza el criterio de políticas públicas y también educativas sustentadas en

conocimiento científico que debe estar basado en evidencia empírica, por lo tanto en datos,

que deben demostrarse y poder verificarse. Desde esta perspectiva debe decirse que la

contraposición entre pública y privada obedece a una percepción equivocada, que no ayuda a

comprender los críticos problemas de nuestra educación y menos a enfrentarlos.